Sentimiento viene de sentido y es
aquello que es recibido con nuestros sentidos. Estos se colocan cualquier
suceso en una categoría para que nuestro cerebro lo pueda procesar y archivar.
Cada vez que conocemos a alguien,
nuestra mente, coloca a la persona conocida con una categoría y está es difícil
de cambiar, por haber sido nuestra primera impresión. Con el paso del tiempo se
puede modificar, pero siempre está la primera huella y puede ser determinante
por cualquiera de nuestros sentidos receptivos. Vista, oído, olfato, tacto o
gusto.
Con respecto as lo que tenemos
aprendido se va archivando en nuestra memoria y dependiendo de nuestra rigidez
mental podemos modificarla o no. Todo ello depende de nosotros. Porque este
registro puede estar equivocado y colocar a esa persona en un concepto
negativo, cuando, si analizamos, puede estarnos ayudando a aprender, por
ejemplo.
El sentimiento lo estratificamos
en positivo o negativo, según nuestra experiencia en él.
Nuestro trabajo está en mantener
un pensamiento elástico, para recibir más matices que pueden influir en la
recepción del estimulo. Y por tanto que pueda cambiar a una categoría donde nos
encontremos más a gusto. Es el poder de la transformación, la magia de la
recepción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario