La tarde llega, al ser invierno
se resume en pocas horas, como si dejara de tener importancia esa parte del día,
donde la luz se agota, producida por la inclinación de la tierra frente al sol.
Este tiempo se resume en
disminuir la actividad humana, en el fondo tenemos algo reptilianos y tratamos
de invernar o mover lo menos posible. El espacio de luz es el motivo de la acción,
por mucho que las luces traten de prolongar los tiempos o los espacios sin
ella. Jugamos a sentirnos grandes pero como consecuencia llega la sensación de
cansancio y con ello la falta de interés por todo aquello que realizamos, que
no solo son proyectos sino nuestro día a día como forma de vivir, ser y estar.
Es un periodo de búsqueda, sobre
todo de luz. Las vacaciones son de encontrar países donde esta es mayor o la
temperatura invita a estar más en contacto con la naturaleza.
La luz como fuente de energía y
productora de la misma, por mucho que nos desprendamos de la averiguación como
solución de la misma.
Todo año tiene sus ciclos y solo
hay que comprenderlos para actuar en consecuencia, los resultados son visibles
siempre.
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