Lejos de
saber, se encuentra el espacio de la incultura, del desconocimiento: un vació
que no cubre, sino todo lo contrario, destapa. Descubriendo carencias que no se
tienen. Pero, lógicamente, existen muchas cosas que ignoramos. Según nos vamos
metiendo en temas más específicos, surgen esos espacios de falta de
conocimiento. Que son tan normales como el caminar.
Existen
personas que quieren entenderlo todo, con lo cual se comprometen en una empresa
que va a fallar si o si. Pero es demostrar a los demás lo importantes que son,
pues tienen el conocimiento, la información es ni más ni menos, que un poder.
Este
poder genera una seguridad. Que seguramente, carece él que así se manifiesta. Curioso
comportamiento que se asemeja al de algunos animales para no ser atacados, se
inflan, ahuecan sus plumas, hinchan sus pechos, para dar una imagen que no son,
pero vale para intimidar.
Por ello
lejos del saber se encuentra una razón bonita, aprender. Desde la ignorancia es
mucho mejor seducirte por cosas a comprender. Pero para ello tenemos que dejar
los fastos de abalorios y ropajes, mentales. Para manifestarnos como somos y
por tanto sentirnos orgullosos de nuestra capacidad de aprendizaje. Tan bella y
sensible.
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