Los hemisferios de nuestro
cerebro se diferencian en las funciones de cada uno, mientras esta el lado
racional a un lado, en el otro aparece el artístico. Lo normal sería encontrar
el equilibrio entre ambos. Pero es como si se tienen dos cachorros y a uno le damos
mayor alimentación que al otro. Lógicamente habrá mayor desarrollo en el cuerpo
del que recibe más y mejor comida. El otro por supuesto que vive pero mermado,
físicamente.
El aspecto racional es el
preferido por nuestras sociedades, por ello es el preferido. El otro es
meramente decorativo, por tanto no tan importante.
Alguien descubrió que haciendo
con las manos juntas la forma del ocho tumbado, u ocho tibetano, ayudaba a
compensar los desequilibrios que hacemos cada día, tratando de armonizar las
dos partes de nuestra cabeza pensante. Desde luego una buena obra que figura
entre las cosas que realizar, cada día.
Se pide se haga durante cinco
minutos, cosa imposible para muchas personas que hablan y dicen sobre la falta
de tiempo, su vida se centra en las cosas sin realizar, nunca en las que
realizan. Obligadas a boicotearse para hacer menos y entrar en una vida que no
es la suya.
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