lunes, 28 de noviembre de 2016

LA FORMACIÓN






Estando dentro del aula, Juan acude cada día, a un curso de formación, durante dos meses, por necesidad de la empresa donde trabaja.
De primeras no le sentó muy bien el acudir a una formación fuera de su horario laboral y menos que no sea cobrado, donde tienes que asistir porque sino quedaras fuera del nuevo puesto de trabajo.
Juan decide cambiar el chip y entender que lo que aprenda será para bien. Pero el lenguaje y el objetivo no es lo que él desea, por ello se hace poco llevadero.
Su mente se ha cerrado para recibir la información, por ello le surgen muchas dudas que va preguntando al profesor de turno, no le importa aparecer como el alumno pesado, pero Juan llega a serlo.
Uno de sus compañeros se lo indica y le explica que no es por falta de entendimiento sino que no pone interés, por ello se despista y no toma el sentido  de lo explicado.
Juan lo agradece, porque no ha sido incisivo pero si reflexionante y es desde ese momento donde pone entusiasmo.
Curiosamente la cosa cambia, ya el profesor no espera la pregunta retórica, siempre realizada por el mismo alumno. Avanzan más.

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