miércoles, 23 de noviembre de 2016

LLAMANDO A LA PUERTA






Alguien llama a la puerta pero a la hora de abrir, no hay nadie delante, Quizás sean los niños que están jugando, piensa Juan.
No pasan dos minutos cuando el timbre vuelve a sonar. Ya su cara se va amargando y es de pocos amigos. Vuelta a abrir y mismo resultado.
Ahora es un minuto y vuelta a sonar. Ya Juan sale de casa y mira en los alrededores pero nadie esta próximo.
Termina de entrar y de nuevo el sonido. Abre deprisa pero ni rastro. Se queda esperando en el quicio de la puerta, mirando hacía uno y otro lado. Es un día de lluvia y a penas pasan personas por la calle.
Cierra la puerta y vuelve a sonar. No puede ser, nadie es tan rápido para desaparecer.
Enfrente cuatro muchachos dentro de un coche rojo, con sus teléfonos en la mano ríen una y otra vez. Han conseguido bajar una aplicación informática que permite hacer sonar el timbre de la puerta de  quien quieran en un radio de cien metros. Consiguen hacer perder los nervios hasta de las personas más templadas. Su diversión consiste en ver perder los papeles a cualquiera y hacerlo pulsando en el móvil.

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