viernes, 25 de noviembre de 2016

LOS PEQUEÑOS GESTOS






A veces piensas que los pequeños gestos no valen para nada. Es otoño vas al campo y recoges unas castañas con la idea de plantarlas, tomas un puñado de ellas y con la ayuda de una azadilla eliges los sitios donde excavar. Te planteas si germinan y te cuestionas si llegaran a  tener el tamaño de sus progenitores. Pero siempre te aparecen las dudas de si llegaran, siquiera a germinar. De hecho recuerdas esa maravillosa frase que dice: “si supiera que mañana moriré, yo plantare un árbol”.
El planteamiento de si las pequeñas cosas tienen mucha o poco audiencia, no es motivo para que tú no hagas lo que crees que debes hacer.
Si solo hiciéramos lo que es importante, dejaríamos en el camino un montón de cosas sin realizar. Por tanto ya es razón suficiente para plantar esa castaña o ese decir: “Buen día”. Donde hay cargada mucha esperanza, el fruto no lo veremos en mucho tiempo, pero la acción es el motivo más importante.
El mundo se mueve por acciones y no precisamente por inacciones.
Por ello ya tenemos muchos motivos para actuar, precisamente en las cosas más pequeñas, esas que crean motivación.
El objetivo es el ahora.

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